Incorporando la perspectiva de Derechos Humanos en la Lucha contra la Corrupción.-
A tu juicio, ¿cuáles son los principales obstáculos para incorporar la perspectiva de derechos humanos en el campo de la lucha contra la corrupción?
Creo que uno de los primeros obstáculos es la falta de un lenguaje común entre el movimiento de DD.HH y el movimiento anticorrupción. Ambos movimientos se beneficiarían del trabajo que hace el otro, sin embargo, existe bastante prejuicio respecto de cómo trabajan unos y otros.
De manera simplificada se podría decir que el movimiento anticorrupción tiende a mirar al movimiento de DD.HH como un movimiento controversial, adversarial, que siempre está en contra del Estado. Sin embargo, hemos visto cómo han evolucionado muchas de las organizaciones de DD.HH, que muchas veces, al contrario de lo que se presume, se encuentran en un diálogo con el Estado. Sin embargo, esto no es percibido por parte del otro movimiento.
Hay un desconocimiento. Al mismo tiempo el movimiento de DD.HH tiene que aprender a expresar sus demandas de una manera menos legal, el movimiento de DD.HH está muy marcado por abogados y por lo tanto tiende a expresarse en normas, derechos, artículos, y muchas veces es muy difícil de entender para otro grupo de trabajo. Sin embargo, ambos tienen muchísimas áreas de trabajo en común. - ¿Qué ventajas concretas podrían obtenerse de asumir dicha perspectiva?
Existen varias áreas en las cuales cada movimiento tiene una fortaleza que podría contribuir o ser un valor agregado para el otro. Por ejemplo, el tema del acceso a la información es un tema que está trabajado por ambos movimientos, existen muchos movimientos a favor de la transparencia y anticorrupción que trabajan el acceso a la información.
Sin embargo, también hay muchísimas organizaciones de DD.HH (Artículo XIX por nombrar una de las más grandes), pero a niveles locales hay muchísimas otras. Un trabajo en conjunto podría tener una mayor incidencia. Otro tema es el análisis de presupuesto.
Este es un tema que es bastante técnico, las organizaciones que trabajan por la anticorrupción y la transparencia han desarrollado elementos muy técnicos para analizar los presupuestos.
Poco a poco y cada vez más, las organizaciones de DD.HH están aprendiendo el análisis de presupuesto, se están acercando a este análisis más técnico. Sin embargo, aún hay mucho que aprender del análisis o de la experiencia técnica del movimiento anticorrupción.
Lo mismo pasa con los indicadores. Cada vez más el movimiento de DD.HH busca indicadores de cumplimiento, sin embargo no está aún bien desarrollado.
Lo mismo ocurre con el tema de la contratación pública, las licitaciones, que en el campo de la transparencia es bastante más desarrollado. Sin embargo, hay otros temas, como la participación ciudadana, la movilización social, que están más desarrollados en el movimiento de DD.HH. Hay una experiencia especial en el movimiento de DD.HH., desde la escritura de cartas de Amnistía Internacional, campañas de DD.HH., hasta movimientos sociales más sofisticados, en donde el movimiento tiene una historia que sería importante aprovechar.
Lo que es importante destacar, es que no se trata de convertir a las organizaciones anticorrupción en organizaciones de DD.HH o viceversa. Cada una tiene su historia, sus metodologías, su movimiento. De lo que se trata es de lograr un acercamiento para buscar sinergias de trabajo. Además creo que es importante otro gran aporte del movimiento de DD.HH, que es poner a la persona en el centro de la discusión.
Podría decirse que el movimiento anticorrupción no ha avanzado de la forma que se esperaba, a pesar de todas las reformas institucionales que se han implementado bajo la agenda de gobernabilidad o good governance, aún existe un alto nivel de corrupción y una alta percepción de la corrupción en muchos países. Por lo tanto, si pudiéramos utilizar el conocimiento del movimiento de DD.HH en realizar campañas para señalar que cuando estamos hablando de un acto de corrupción al final la persona afectada son los grupos vulnerables de la sociedad, son los más pobres de la sociedad, podríamos buscar un mayor consenso social para apoyar campañas anticorrupción.
Si se lograra precisar que la corrupción genera un daño específico y este daño afecta a los grupos más vulnerables, podrías crear no sólo un apoyo público, de la ciudadanía en general, sino que además de parlamentarios, de banqueros, de una serie de personas que muchas veces en sus distintos papeles se enfrentan ante la corrupción pero ven poco qué hacer al respecto. - ¿Qué desafíos implica para el movimiento de DD.HH asumir la temática de anticorrupción y viceversa?
El mayor reto es de lenguaje, de acercamiento, y también en muchos casos enfrentarse al acostumbramiento o status quo respecto de las redes en las cuales trabajamos, porque trabajar en redes implica mucho trabajo, meterse en otro tema implica mucho trabajo, y la mayor parte de las organizaciones están copadas. Es un reto enfrentar esta falta de tiempo para un diálogo, para buscar una agenda en común.
Por ejemplo, el movimiento anticorrupción está bastante más acostumbrado a trabajar con el sector privado, y eso es algo que debiera ser muy importante para el movimiento de DD.HH también, sin embargo, no lo aborda. Por otra parte, el movimiento de DD.HH tiene una mayor cercanía con las FF.AA o con fuerzas de policía, porqué ya están haciendo capacitaciones, y podrían ocupar ese ámbito para agregar como área de trabajo el de anticorrupción.
Si las organizaciones de DD.HH miraran el trabajo que hacen como importante para la anticorrupción, tal vez al capacitar a las FF.AA y policías también abordarían el tema como un tema importante de DD.HH. Pero hay un problema de lenguaje, de tiempo, de romper barreras y abrir espacios para trabajar en redes, para empezar a trabajar de manera conjunta.
El campo de los DD.HH lleva años de "delantera" al campo anticorrupción, ¿Qué tiene que aprender el movimiento anticorrupción del movimiento de DD.HH?
¿La capacidad de movilización social, como mencionaste en tu respuesta anterior?
Puede aprovecharse la mayor capacidad de movilización social, pero también creo que es necesario clarificar que como cada movimiento tiene su historia, su metodología, ambos movimientos tienen un valor agregado que enseñar al otro. En este caso no se trata, y hay que ser muy cuidadoso con esto, no se puede decir que es el movimiento de DD.HH el único que tiene algo que enseñar.
Cada uno tiene su historia, pero lo que hay que buscar es el valor agregado, las fortalezas de cada uno. Este trabajo ya se está haciendo, hay muchas partes que, por ejemplo, desde las Defensorías del Pueblo están trabajando con capítulos de TI para “traducir”. Hay un caso interesante en Kenia, en el cual se juntó el capítulo de TI y la Defensoría del Pueblo para presentar actos de corrupción de manera simple.
En estas publicaciones ciertos actos de corrupción de las autoridades, como ciertas compras de autos, se traducían en compras de pan, de productos de necesidades básicas, en programas sociales.
Traducían el mismo dinero que había sido desviado a compras de autos privados, a cuánto significaba para la sociedad, y ésta fue una campaña muy efectiva.
Entrevista a Magdalena Sepúlveda (International Council on Human Rights, Suiza) por Constanza Toro en el marco de la Segunda Reunión Regional sobre Transparencia, Rendición de Cuentas y Lucha contra la Corrupción en América Latina